Sustantivo, categoría léxica que expresa la pertenencia de las cosas a alguna clase o conjunto de entidades que poseen rasgos en común y que se caracteriza por ser núcleo de sintagmas nominales.
2 FORMA
Desde el punto de vista formal, el sustantivo es una categoría con flexión en muchas lenguas, es decir, admite variaciones en su terminación para indicar las categorías gramaticales de género, número y, a veces, caso.
2.2 El número en los sustantivos
En español, los sustantivos pueden ser singulares o plurales. La mayoría de los sustantivos presentan flexión de número, es decir tienen formas diferentes para el singular y para el plural, lo que se señala con el morfo Ø (o ausencia de morfema de número, según los autores) en casa y canción, frente a los alomorfos de plural /s/, casas, o /es/, canciones.
Algunos sustantivos son invariables, es decir, tienen la misma forma en singular y en plural, como los llanos que acaban en –s o –x, por ejemplo tesis o clímax, incluidos los compuestos formados a partir de un verbo y un sustantivo, como saltamontes o guardaespaldas.
Existen sustantivos que designan entidades formadas por dos partes simétricas y que pueden significar lo mismo en singular que en plural: Ayer me corté con una tijera/unas tijeras. Tanto si existe la forma en singular (pantalón/pantalones) como si no (prismáticos), el plural puede referirse a un solo objeto o a varios: Me gustan las gafas que llevas puestas (un objeto); En su casa tiene muchas gafas (varios objetos).
Algunos sustantivos sólo tienen forma singular. Se trata de los singularia tántum, como sed.
Los sustantivos que sólo tienen número plural se denominan pluralia tántum, por ejemplo víveres o bártulos.
3 FUNCIÓN
La función primordial del sustantivo es la de constituir el núcleo de un sintagma nominal.
En la oración María ve la televisión, María es el sintagma nominal sujeto, constituido en este caso únicamente por un núcleo; televisión es el núcleo del sintagma nominal la televisión, que hace la función de complemento directo.
Dentro de un sintagma nominal, el sustantivo puede ir acompañado y ser modificado por:
a) Determinantes de cualquier tipo o artículos: ‘Esta’ casa me gusta.
b) Adjetivos: El hombre ‘alegre’ resulta siempre agradable.
c) Sustantivos: Han construido una nueva ciudad ‘dormitorio’.
d) Sintagmas preposicionales: El estuche ‘de cuero’ es bonito. Quiero café ‘con leche’.
e) Oraciones de relativo: El balón ‘que me regaló mi tío’ es grande.
a) Determinantes de cualquier tipo o artículos: ‘Esta’ casa me gusta.
b) Adjetivos: El hombre ‘alegre’ resulta siempre agradable.
c) Sustantivos: Han construido una nueva ciudad ‘dormitorio’.
d) Sintagmas preposicionales: El estuche ‘de cuero’ es bonito. Quiero café ‘con leche’.
e) Oraciones de relativo: El balón ‘que me regaló mi tío’ es grande.
El sustantivo, como núcleo del sintagma nominal, impone el género y el número a los determinantes, adjetivos o participios que lo acompañan o complementan: El zapato es precioso; Esas chicas son portuguesas; La niña estaba cansada. Véase Concordancia.
Cuando un sustantivo completa el significado de otro sustantivo realiza la misma función que un adjetivo. Véase Adjetivación.
Ciertas palabras, sin ser sustantivos ni pronombres, realizan en la oración la misma función que estos; se dice entonces que están sustantivadas o que son sustantivos de discurso. En estos casos van precedidas de un determinante o de artículo: Siempre tiene un ‘no’ para todo. Véase Sustantivación.
Los sustantivos pueden ser sometidos a diversas clasificaciones semánticas:
4.1 Comunes y propios
Hoy día se habla de sustantivos o de nombres, aunque a la hora de distinguir entre comunes y propios se utiliza el término ‘nombre’ más frecuentemente que el de sustantivo. Así se habla de nombres propios o nombres comunes y no de sustantivos propios o sustantivos comunes.
Los nombres comunes aluden a personas, animales o conceptos en general que existen en la realidad o son producto de la imaginación humana y cuyas características especiales no difieren de los de su misma clase: zapato, cisne, unicornio, masmédula (véase Oliverio Girondo), jitanjáfora. Asocian un elemento a un determinado conjunto de elementos (zapato al conjunto de los zapatos).
A diferencia de los comunes, los nombres propios distinguen o identifican un individuo entre los demás elementos de una misma clase: Leonor, Babieca, Tizona. Cuando se refieren a personas o cosas personificadas reciben el nombre de antropónimos, si aluden a espacios geográficos se denominan topónimos. Se escriben siempre con mayúscula inicial (véase Antroponimia; Toponimia).
4.2 Contables y no contables
Los sustantivos no contables son aquellos que se refieren a materias y son medibles. Denotan cosas que pueden dividirse hasta el infinito conservando su naturaleza. Los sustantivos contables, por otro lado, designan entidades individuales que al dividirse no mantienen su naturaleza. Un poco de agua (no contable) sigue siendo agua, mientras que una parte de una silla (contable) no es una silla.
Esta clasificación semántica tiene notables consecuencias sintácticas.
Los contables pueden combinarse con numerales cardinales (una silla, dos sillas, etcétera) al contrario que los no contables (*un dinero, *dos dineros, etcétera). En algunos casos, los nombres no contables se recategorizan como contables para referirse a unidades típicas o a tipos de sustancia: un café es una taza (contable) de café en Se tomó un café; un establecimiento (contable) en Quedamos en el café de la esquina o un tipo (contable) de café en Compró un café brasileño en lugar de colombiano.
Los sustantivos no contables pueden utilizarse sin determinantes como complementos, lo que no sucede con los contables, que para aparecer sin determinación deben presentar forma plural, como se observa en los siguientes ejemplos: La niña pidió pan; *La niña pidió libro; La niña pidió libros. Véase Determinantes.
Los sustantivos contables pueden subdividirse a su vez en colectivos e individuales. Los sustantivos colectivos designan en singular conjuntos de entidades, como familia o ejército, mientras que los individuales designan una sola entidad, como soldado.
4.3 Concretos y abstractos
Los sustantivos concretos designan elementos individuales cuya existencia el hablante percibe a través de los sentidos o de su representación en imágenes: libro, tejado.
Los sustantivos abstractos nombran un concepto, una cualidad o un estado que sólo es aprehensible por la mente humana: libertad, amor. Muchos sustantivos abstractos de cualidad derivan de adjetivos: simpleza, hermosura.
Algunos sustantivos son abstractos en singular y concretos en plural. Por ejemplo, amistad es abstracto en Aquel abrazo fue una manifestación de amistad, mientras que amistades es concreto en A su madre no le gustan sus amistades, pues se refiere a los amigos de alguien.
Preposición, palabra que relaciona un nombre o un pronombre con otra palabra de la que es complemento, como indica su etimología de origen latino prae ‘delante’, positio, ‘posición’. Las preposiciones son palabras que enlazan un elemento sintáctico cualquiera, principalmente, un sustantivo o equivalente, con el que forma un complemento de otro sustantivo, mujer ‘con’ suerte, de un verbo, voy ‘a’ casa, de un adjetivo, bueno ‘de’ naturaleza, de un adverbio, lejos ‘de’ casa, de un pronombre, ninguno ‘de’ nosotros, o de una interjección, ¡ay ‘de’ mí! Al término del cual depende el complemento se llama término regente, núcleo o inicial, y al término que sigue a la preposición, término regido o terminal.
En español, la preposición precede siempre a su término formando con él una unidad sintáctica y fonética que no puede destruirse sin alterar el sentido, compramos una novela ‘en la librería’, o ‘en la librería’ compramos una novela, aunque se altere el orden, el término regente o inicial será compramos una novela y el término regido en la librería.
Las preposiciones carecen de acento propio, son átonas, excepto según, y se usan siempre en proclisis con su término, con lo que se expresa y fortalece su unidad sintáctica. Pueden intercalarse, entre la preposición y término, artículos u otros determinantes, recuerdos ‘del’ pasado; trabajo ‘con mis’ amigos; ‘con tanta’ nieve es imposible salir.
2 FORMA
Por su forma, las preposiciones pueden ser propias e impropias. Las preposiciones propias están constituidas por una sola palabra y son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre y tras. Además hay que añadir allende y aquende, de uso únicamente literario y que se consideran locuciones por su origen, formadas por los adverbios allén y aquén con la preposición de, significan ‘a este lado de’ y ‘al lado de’; pro, cultismo de uso limitado a fórmulas: Campaña ‘pro’ lucha contra el cáncer, cupón ‘pro’ ciegos.
Las preposiciones impropias son adjetivos, adverbios y participios que funcionan como preposiciones. Algunos adjetivos inmovilizados en su significante masculino singular se usan como marcas de la circunstancialidad del sustantivo al que se antepone, durante y mediante: La ciudad cambió mucho ‘durante’ el último año. Lo vamos a conseguir ‘mediante’ vuestro apoyo. Así como el uso del sustantivo vía como preposición, está reducido al estilo administrativo de las comunicaciones: Fui a Sevilla ‘vía’ Córdoba; televisión ‘vía’ satélite.
3 FUNCIÓN Y SIGNIFICACIÓN
La función de la preposición es la de ser un enlace de subordinación y su significación semántica informa sobre circunstancias espacio temporales y nocionales que viene determinada por la misma preposición y su término. Los valores y usos de las preposiciones del español son:
A, expresa movimiento, lugar y tiempo en que sucede algo, proximidad en el espacio o tiempo, modo, distribución, precio, situación, costumbre...; además es componente de muchas locuciones adverbiales: Mañana iré ‘a’ Sevilla (dirección). Te veré ‘a’ la entrada del instituto (lugar). Nos encontraremos ‘a’ las diez (tiempo). Escribe ‘a’ mano (modo). ‘Al’ diez por ciento (cantidad). Todo ‘a’ cien (precio). Gira ‘a’ la derecha (espacio). Se despidió ‘a’ la francesa, ‘a’ oscuras, ‘a’ toda prisa (locuciones). Se emplea formalmente como introductora del complemento directo de persona o cosa personificada o animada: Quiero ‘a’ Luisa. Amo ‘a’ mi perro, y también precede al complemento indirecto: Vendí la casa ‘a’ Juan.
Ante, significa ‘delante’ o ‘en presencia de’: Se presentó ‘ante’ nosotros. Tiene un empleo culto, se utiliza en ciertos ámbitos y en la lengua escrita: El acusado fue llevado ‘ante’ el juez. A veces se utiliza en su lugar el adverbio delante de. Expresa prioridad de lugar, de tiempo y preferencia: Que venga ‘ante’ mí. ‘Ante’ un año como aquel. ‘Ante’ todo lo haré. Introduce complementos circunstanciales.
Bajo, indica situación inferior, o dependencia de una cosa o persona respecto de otra: Está ‘bajo’ sus padres. Vive ‘bajo’ techo. Se echó ‘bajo’ los árboles. Sintácticamente expresa la circunstancialidad. Hoy en día suele sustituirse por la locución debajo de.
Cabe, significa ‘junto a’, ‘cerca de’; hoy se considera un término arcaizante: Espérame ‘cabe’ la puerta.
Con, expresa preferentemente compañía: Salgo ‘con’ mis amigos; instrumento: Come ‘con’ las manos; modo: Bebe ‘con’ ansiedad; contenido: Perdió el portafolios ‘con’ los apuntes; y relación: No habla ‘con’ su novia. A veces, equivale a la conjunción adversativa o concesiva aunque: ‘Con’ ser rico, gasta muy poco.
Contra, expresa contrariedad u oposición tanto en sentido real como figurado: Luchó ‘contra’ las mareas, luchó ‘contra’ la adversidad. Puede expresar un matiz especial de violencia: Chocó ‘contra’ la pared. Aunque esta idea se podría expresar utilizando la preposición con, chocó con la pared, la expresión tendría menor fuerza expresiva.
De, empleo formal para introducir el complemento agente de la voz pasiva, aunque hoy es más frecuente el uso de la preposición por: Es muy querido ‘de’ todos, es admirado ‘por’ todos. Puede marcar principalmente posesión o pertenencia: El libro ‘de’ mi padre; materia: Vaso ‘de’ cristal; cualidad: Músculos ‘de’ acero; origen o procedencia: Viene ‘de’ Madrid; causa: Se desternillaban ‘de’ risa; parte: Comió ‘de’ lo que había; cantidad indeterminada: Comió ‘de’ todo; tiempo: La hora ‘de’ cenar; modo: Salto ‘de’ espaldas. Se usa con infinitivos: Difícil ‘de entender’. Sirve para marcar la ilación o la consecuencia: ‘De lo dicho, hasta el momento’ no hay nada. Puede colocarse entre distintas partes de la oración para indicar dolor, pena o amenaza: ¡Ay ‘de’ mí!, !Pobres ‘de’ nosotros!, ¡Ay ‘de’ vosotros, si no lo hacéis! Se usa en lugar de otras preposiciones: Me contestó ‘de’ mala forma (con). Voy ‘de’ Madrid a Sevilla (desde). Lloré ‘de’ pena (por). Botas ‘de’ caza (para). Su uso sintáctico más frecuente es como introductora del complemento del nombre o del complemento circunstancial.
Desde, marca el punto exacto en el espacio o en el tiempo a partir del cual se origina o produce algo: Iremos ‘desde’ Madrid hasta Sevilla. Tendré vacaciones ‘desde’ el uno de julio. Introduce complementos circunstanciales de tiempo y de lugar.
En, expresa el lugar en donde: Vive ‘en’ Lima; término de un movimiento: Entró ‘en’ casa; tiempo durante el cual tiene lugar la acción: Lo hizo ‘en’ cinco minutos; instrumento: Lo coció ‘en’ la olla; medio: Hablaba ‘en’ inglés; causa: Lo reconocí ‘en’ la forma de actuar; precio: Se la tasaron ‘en’ diez millones; modo: Lo dice ‘en’ serio. Es un componente de numerosas locuciones adverbiales, modismos o frases hechas: ‘En’ general. Caer ‘en’ gracia, y frases verbales con infinitivo y gerundio: No tengo problemas ‘en hacerlo’ o ‘En llegando’ a casa descansaré.
Entre, expresa situación espacial: Los Pirineos están ‘entre’ España y Francia; temporal: Iremos ‘entre’ las seis y siete; estado en medio de dos o más personas o cosas: El río pasa ‘entre’ dos montes. También puede expresar cooperación: Lo hicimos ‘entre’ todos. Equivale a para: Lo dije ‘entre’ mí. Introduce, al igual que un gran número de preposiciones, los complementos circunstanciales, aunque, a veces, enlaza los términos del sujeto coordinado de una acción: ‘Entre’ tú y yo lo haremos.
Hacia, indica el lugar donde, aproximadamente, está o sucede algo: Voy ‘hacia’ tu barrio; también señala adonde una persona, acción o cosa se dirige: ‘Hacia’ ahí está mi pueblo. Está orientado ‘hacia’ el sur. Ocurrirá ‘hacia’ el año dos mil.
Hasta, indica el punto límite del cual no se pasa (o se va más allá); con idea de lugar: Fuimos ‘hasta’ París; tiempo: Estudiamos ‘hasta’ las tres de la madrugada; cantidad: Lloró, suplicó y ‘hasta’ se humilló; número: Te prestaré ‘hasta’ un millón.
Para, puede indicar el fin propuesto: Estudia ‘para’ saber; el destino que se da a algo: Tazas ‘para’ café; la finalidad: He escrito un poema ‘para’ María; el movimiento: Salimos ‘para’ Barranquilla; el tiempo: Lo dejamos ‘para’ mañana; la relación de las cosas: Esto es ‘para’ niños; proximidad de algún hecho: Está ‘para’ nevar. Se utiliza como introductora del complemento indirecto: Compró una casa ‘para’ su familia. Y en las proposiciones circunstanciales finales: Hago los trabajos ‘para’ aprobar o hago los trabajos ‘para’ que me aprueben.
Por, puede expresar causa: Lo hizo ‘por’ gusto; finalidad: Lo hizo ‘por’ los suyos; medio: Lo oyó ‘por’ la radio; precio: Lo vendió ‘por’ mil yenes; lugar a través del cual se realiza la acción: Bajaron ‘por’ el ascensor, o se produce un movimiento: Caminamos ‘por’ el campo; espacio o tiempo imprecisos: Iré ‘por’ el verano. Introduce el complemento agente en las oraciones de la voz pasiva: Los ladrones fueron apresados ‘por’ la policía.
Según, única preposición tónica, expresa modo, particularidad: Lo hizo ‘según’ sabía. Se comporta ‘según’ la norma.
Sin, expresa privación o carencia: Estoy ‘sin’ dinero. Estudia ‘sin’ parar. Estoy ‘sin’ ganas.
So, equivale a ‘bajo de’, es una forma arcaizante. Se utiliza con los sustantivos: capa, color, pena y pretexto: Se marchó ‘so’ pretexto de enfermedad. También se puede anteponer a palabras insultantes: ‘So’ tonto.
Sobre, indica el lugar con valor de ‘encima de’: Ponlo ‘sobre’ la mesa; aproximación: Serían ‘sobre’ las cuatro; asunto del que se trata: Escribe ‘sobre’ matemáticas. Se emplea en locuciones adverbiales: ‘Sobre’ seguro, ‘sobre’ aviso.
Tras, significa el orden con que siguen unas cosas a otras: ‘Tras’ el verano volvimos al trabajo. Ocultó el rostro ‘tras’ la máscara. Va siempre ‘tras’ sus hermanos.
Adverbio, parte de la oración que sirve para modificar, precisar, matizar o ampliar el significado de un verbo, de un adjetivo, de otro adverbio, de un sintagma nominal, de un sintagma preposicional o de una oración.
Es una categoría gramatical heterogénea, caracterizada por su invariabilidad, con algunas excepciones, ya que muchos adverbios pueden admitir morfemas de sufijación; ejemplo: de ahora, ahorita. Carecen de morfemas de concordancia con otros elementos de la oración; ejemplo: Luisa está mal. Los niños están mal educados.
2 FORMA
En español, los adverbios no tienen unidad morfológica; por lo tanto, los hay con formas simples: hoy, mañana; con formas compuestas: anteayer; e incluso con formas complejas, como las locuciones adverbiales: a lo grande, de vez en cuando.
El adjetivo adverbializado es también un adverbio: bajo, alto, oscuro, rápido; también se adverbializa con sufijos como -mente, que se forma así: si el adjetivo tiene dos terminaciones se utiliza la forma femenina: buena/buenamente, loca/locamente; si el adjetivo sólo tiene una terminación, se añade el sufijo —mente: atrozmente, felizmente. Muchos adverbios tienen la posibilidad de admitir morfemas de sufijación para formar aumentativos, diminutivos o superlativos. Aumentativos: lejotes, arribota. Diminutivos: despacito, cerquita, ahorita, lueguito, poquito, prontito, tempranito. Superlativos: cerquísima, lejísimos, prontísimo, tardísimo, poquísimo, muchísimo, tempranísimo. Igualmente, algunos adverbios admiten la gradación, característica de los adjetivos, por medio de la anteposición de cuantificadores (más, menos, mucho, poco, muy): Mucho mejor, poco antes, muy abajo, más cerca.
3 FUNCIÓN
Según la gramática tradicional, el adverbio es un modificador del verbo, de un adjetivo o de otro adverbio. Juan estudia bastante (bastante modifica al verbo). Él es bastante torpe (modifica al adjetivo). Lo hizo bastante bien (bastante modifica al adverbio bien). También pueden ejercer por sí mismos el valor de oración, con significado completo: ¿Vendrás a casa esta tarde? ‘Sí’. ¿Saldrás hoy? ‘Probablemente’. Equivalen a: Sí, iré a tu casa esta tarde, y Probablemente saldré hoy.
A veces el adverbio afecta a toda la oración, utilizado como recurso lingüístico por el hablante: Increíblemente, Carmen vino. También pueden desempeñar función de nexos o conectores entre oraciones: Lo harás ‘como’ yo quiera. Iré ‘cuando’ pueda.
4 SIGNIFICACIÓN
Los adverbios se pueden clasificar tradicionalmente en varios grupos, en cuanto a sus valores léxico-semánticos:
Adverbio de tiempo: luego, ahora, antes, después, ayer, hoy, mañana, entonces, tarde.
Adverbio de lugar: cerca, lejos, aquí, allí, arriba, abajo, fuera, alrededor, allá, ahí.
Adverbio de modo: bien, mal, así, despacio, deprisa, aprisa, gratis... Y la mayoría de los terminados en -mente: lentamente, rápidamente, felizmente.
Adverbio de cantidad e intensidad: más, menos, poco, bastante, demasiado, muy, mucho, apenas, casi, medio, algo, nada.
Adverbio de afirmación: sí, también, ciertamente, claro, desde luego, en efecto, asimismo.
Adverbio de negación: no, nunca, jamás, tampoco.
Adverbio de duda: acaso, quizás, tal vez, probablemente.
Adverbio de tiempo: luego, ahora, antes, después, ayer, hoy, mañana, entonces, tarde.
Adverbio de lugar: cerca, lejos, aquí, allí, arriba, abajo, fuera, alrededor, allá, ahí.
Adverbio de modo: bien, mal, así, despacio, deprisa, aprisa, gratis... Y la mayoría de los terminados en -mente: lentamente, rápidamente, felizmente.
Adverbio de cantidad e intensidad: más, menos, poco, bastante, demasiado, muy, mucho, apenas, casi, medio, algo, nada.
Adverbio de afirmación: sí, también, ciertamente, claro, desde luego, en efecto, asimismo.
Adverbio de negación: no, nunca, jamás, tampoco.
Adverbio de duda: acaso, quizás, tal vez, probablemente.
Junto a esta clasificación, hay que señalar otra que obedece a criterios funcionales:
Adverbios demostrativos: aquí, entonces, ahora, así, luego, tal, tanto.
Adverbios relativos: donde, como, cuanto, cuando.
Adverbios interrogativos: cuándo, dónde, cómo, cuánto, qué.
Adverbios demostrativos: aquí, entonces, ahora, así, luego, tal, tanto.
Adverbios relativos: donde, como, cuanto, cuando.
Adverbios interrogativos: cuándo, dónde, cómo, cuánto, qué.
En cuanto a su significación, se pueden señalar dos tipos de adverbios: situacionales y nocionales.
Adverbios situacionales o deícticos: son aquellos que señalan la situación extralingüística espacial y temporal; por ejemplo: ‘Aquí’ no ha venido. ‘Allí’ ocurrió el accidente. ‘Hoy’ me han hecho un regalo;. ‘Mañana’ te llamaré a casa. Los adverbios de lugar establecen como punto de referencia a los interlocutores del discurso, en relación con los demostrativos: 1ª persona: aquí, acá; 2ª persona: ahí; 3ª persona: allí, allá. Existen formas locativas o de situación estática, como dentro: El libro está ‘dentro’ del cajón; y formas direccionales, que marcan movimiento, adentro: Pasa ‘adentro’ de la casa.
Con los adverbios de tiempo, se dan dos posibilidades en cuanto a la relación hablante-oyente: en la primera, la situación actual, creada por el hablante que expone al oyente, es el momento del discurso, y corresponde al mundo comentado; en la segunda, el hablante narra hechos que se refieren a un contexto diferente, que no es en el que se hallan el hablante y el oyente, y corresponde al llamado mundo narrado.
Referencia al presente. Indican simultaneidad: ahora, hoy. Referencia al pasado. Indican anterioridad: ayer, anoche. Referencia al futuro. Indican posterioridad: mañana. Ejemplo: ‘Hoy’ hace frío, ‘ayer’ hizo buen tiempo y ‘mañana’ no sabemos si nevará.
Adverbios nocionales o conceptuales: son los adverbios de modo, y expresan cómo se realiza la acción. Gran parte de los adverbios de modo están formados a partir del femenino del adjetivo, al que se le añade el sufijo -mente. Provienen de un ablativo absoluto: Fríamente, ‘con la mente fría’; calurosamente, ‘con la mente calurosa’; generosamente, ‘con la mente generosa’. Otros adverbios de modo están constituidos por la misma forma del adjetivo en masculino singular. Alto, claro, firme: Habla ‘claro’. También se pueden formar con una preposición y un sustantivo, creando una sola palabra: Apenas (a + penas), despacio (de + espacio). ‘Apenas’ tengo tiempo.
Los adverbios de cantidad expresan modificaciones cuantitativas y presentan igual forma que los pronombres indefinidos y numerales, excepto los apócopes muy y tan. Los adverbios de cantidad se clasifican en: adverbios de tipo gradativo: poco, mucho, bastante, algo, demasiado; intensivos: más, menos, tanto; múltiplos: doble, triple; partitivos: medio.
Los adverbios de orden están relacionados con los numerales ordinales y sirven para expresar series, primero o primeramente, último o últimamente, sucesivamente, alternativamente, finalmente, por ejemplo: Primero trabajó, finalmente descansó.
Los adverbios relativos e interrogativos se refieren a un antecedente. Pueden ejercer una doble función, igual que los pronombres relativos. Introducen oraciones subordinadas y desempeñan una función sintáctica. Los hay de lugar, donde, adonde: Ésa era la calle ‘donde’ vivía; de tiempo, como cuando: Llámame el lunes, ‘cuando’ vayas a venir; de modo, como: Duerme destapado, ‘como’ le apetece.
Los adverbios interrogativos sirven para preguntar por una circunstancia; son tónicos, llevan tilde y exigen una respuesta: ¿’Dónde’ estabas ayer? En el museo. ¿’Cuándo’ vendrás? Mañana. ¿’Cómo’ estás? Bien.
Los adverbios modalizadores u oracionales, incluidos dentro de los adverbios conceptuales, modifican a toda la oración con sentido completo. Los hay de afirmación: sí, ciertamente, cierto, claro, exacto, justo, bien; de negación: no, nunca, jamás, tampoco, quia, ca; de duda: quizás, acaso, tal vez.
5 LOCUCIONES ADVERBIALES
Las locuciones o frases adverbiales son una serie de formas lingüísticas múltiples que han quedado en el uso de la lengua como expresiones fijas y que adquieren la función y valor del adverbio: a escondidas, a hurtadillas, a ciegas. En muchas ocasiones están compuestas por una preposición unida a sustantivos, adverbios o adjetivos: Enfrente, encima, despacio, debajo, acaso, adentro. Si se consideran estas unidades como adverbios, no hay ninguna razón fundada para no aceptar otros grupos análogos separados gráficamente: A oscuras, de pronto, a duras penas, de frente, de súbito, por fuera, a bulto, a tientas, a regañadientes, en secreto, en particular.

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